jueves, 9 de marzo de 2017

Mañana 34 semanas. Un insomnio que se está volviendo crónico, dolores en todas partes del cuerpo. Esta reina casi no tiene más lugar y se va para adelante la panza. Falta un mes y monedas. Nos mudamos. Tenemos cocina más grande y toilette y un cuarto más y dos aires. Un ropero lleno de ropa diminuta que pronto voy a tener que empezar a lavar a mano para su nueva dueña. Acumulando bártulos que generosamente nos están regalando y prestando familia y amigos. Ansiedad, miedos, muchos y una tremenda sensación de felicidad que sostiene todo lo demás.

lunes, 2 de enero de 2017

Viernes 30. Fin de año. El típico balance de 2016, que en muchos sentidos, a nivel global, fue una porquería (política internacional, atentados, economía, pobreza, accidentes) muertes inesperadas, incertidumbre, etc. Pero a mí me dan ganas de decir: ¡fue el año más importante, trascendente, feliz y desafiante de mi vida!. Me casé en marzo con el único hombre con el que quiero estar el resto de mi vida, afrontamos varios cambios en los primeros meses de matrimonio y sobre todas las cosas, hace 24 semanas que una niña vive en mi panza. Lo cual es una felicidad total, una locura absoluta. No es todo mariposas y arco iris: me enfrenté con mi Dark Side muchas veces en lo que va del embarazo en términos de incertidumbre, miedos, relación con mi imagen corporal, perder el control de lo que sucede en mi cuerpo - desde lo más pequeño, como sacarme el arito de la panza después de 17 años- hasta, literalmente, lo más grande: una panza que no deja de crecer y el enorme abismo de lo desconocido que nos espera a partir de abril.

Y al mismo tiempo vuelvo a lo básico y a lo más importante de todo: el amor sobre todas las cosas, en lo cotidiano. Las pequeñas maravillas diarias.La luz de mi casa a las 7 de la tarde en verano, con las monjas a los lejos, las palmeras, las cotorras, los árboles y la luz dorada. Despertarme con mi marido todos los días, lo gigante y amorosa y reina que está Nina, la familia en la Catalina, mi familia política que viene bancándose una serie de cuestiones extremadamente dolorosas con una convicción y un valor que me sorprenden y me maravillan. Mis charlas con amigas: las del colegio, facultad y laburo, sea en un bar tomando cerveza, audios eternos por skype o conversaciones interminables en sillones cómodos. Cocinar, aunque poco, pero con amor durante este año. Motorale que la está peleando a todo pulmón y saliendo adelante, cumpliendo el sueño de toda una vida. Mis papás, que a pesar de nuestras diferencias, han sido los pilares fundamentales, extraordinarios y generosos a lo largo de mis 31 años. Mis hermanos: estar todos juntos otra vez en nuestro casamiento, y mantenernos cerca a pesar de Iowa y Colombia, apoyarnos, reírnos y tener nuestras sanas diferencias. Dar de baja el cable y pasar la obsesión a Netflix con sobredosis de series, pero señalar especialmente House of Cards, Sherlock, Downton Abbey, Grace&Frankie, Black Mirror, Crazy Ex Girlfriend, The Crown, Gilmore Girls. Tantos libros leídos este año y viviendo en mi Kindle. La relectura de Goblet of Fire, Order of the Phoenix, Half Blood Prince y Deathly Hollows, para confirmar, una vez más, que JK Rowling ha dejado una marca indeleble en mi vida en los últimos 17 años.

Hoy ya es 2 de enero. Arrancó él año para nosotros.  Here we go.

La foto que mejor representa mi 2016

miércoles, 5 de octubre de 2016

Life is what happens while you are busy making other plans.

Es el peor miedo que tuve en mi vida
Dejar que me atraviese la incertidumbre
Las dudas, el no poder controlar
Es hacerme todas las ilusiones
Y al mismo tiempo conocer a fondol mis limitaciones
Es compartir una extraordinaria aventura
Con la persona que más quiero
Es comprobar, una vez más, que la lealtad es algo
Impagable
Es ser fuente de alegría, felicidad compartida y vida.
Es inundarme de siglas incomprensibles
Y de un mundo desconocido.

Es 11.5 semanas de miniatura, perfecta felicidad.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Where you lead...

Pasé el último mes y medio viendo Gilmore Girls desde el principio otra vez. Las siete temporadas están en Netflix. Y como me suele pasar, me obsesioné hasta el punto de verlo en el colectivo, en el tren y soñar con Stars Hollow. Damn you Netflix app para Android. Cabe aclarar que vi la serie en su run original entre 2000 y 2007, en Warner primero y online después. Leía foros, spoilers, recaps y hasta los guiones.  Y me debatí entre Jess, Dean y  Logan como candidato ideal para Rory. Lo que no deja de impresionarme en este rewatch es que ahora tengo casi la misma edad que tiene Lorelai cuando empieza la serie. Es un dato duro  de absorber, salvo que ni cerca estoy de ser madre de una adolescente ñoña y lo único que tengo en común con Lorelai es el color de ojos.

 Emily Gilmore, quien siempre me pareció un tanto tirana y villana es en mi humilde opinión el mejor personaje de la serie. Señora paqueta, conservadora, cortés con modales impecables en lo social pero incapaz de comprender las decisiones de su única hija. Los one liners de Emily, su manipulación bien intencionada y su evidente devoción por su familia la vuelven un personaje rico en matices, profundo, extraordinariamente elocuente y magnético. Kelly Bishop es impecable.

¿Qué más? El personaje de Sookie es excelente y se nota ya desde el vamos que Melissa McCarthy estaba destinada a ser una comediante exitosa.

Rory arranca bien como personaje: es inteligente, medio nerd, le cuestan sus emociones es la peor abrazadora del mundo. Pero le cuesta el rechazo y no puede acostumbrarse a que las cosas no le salgan como ella quería. Le pasa literalmente dos veces en toda la serie: cuando Mitchum le dice que no tiene pasta para periodista y cuando no le dan la beca para la pasantía en el NY Times. Es muy impulsiva y caprichosa y ya al final medio insoportable. La sexta temporada, cuando se pelea con Lorelai, es casi inmirable.

Lorelai, obviamente, tiene problemas varios. Se rompe el alma laburando, crió a su hija sola desde los 16 años, abre su propio inn y tiene amigos y construyó una vida que le gusta.

Pero, madre mía: es terca, tiene serios, SERIOS, problemas de comunicación: suspende su casamiento con Max y no le avisa. Es imposible que tenga un diálogo directo y sin sarcasmo con Emily. (Aunque la escena del rouge Vicious Trollop es una de las que más me han hecho reír).

Renové mi apreciación por la neurosis de Paris, el tough love de Mrs Kim y reconfirmé que Kirk es, por lejos, lo más bizarro y fantástico que nos dio la televisión en mucho tiempo.

Sigue el countdown para el 25 de noviembre entonces, para ver qué nos trae Amy Sherman Palladino en  A year in the life. Y cómo vamos a extrañar a Richard.

jueves, 1 de septiembre de 2016

The twists and turns
that my life has taken
I stand here, out of breath
With a dream right between bliss and death
Poppy seed, lentil, double nucleus
Will it make it?

lunes, 6 de junio de 2016

Fucking May the force be with you

Mayo de mayhem, de mayday, de caos. De gripe propia y ajena, programas cancelados, cambios no solicitados y forzados, insomnio crónico. Hábitos desordenados. De que algunas cosas no se pueden desdecir.

In spite of it all, algunas cosas hermosas sucedieron: Alex cumplió años, Nina hablando, Captain America: Civil War, conocer El Galpón de Tacuara. Corrí otra vez. Y mis ñoquis de batata estuvieron a la altura de las circunstancias. Creo.

On to books and movies: terminé, tras cuarta vez de intentarlo, On Beauty.

Ponerme al día con House of Cards

Cuando sea grande quiero ser Claire Underwood.

Sherlock! Sherlock! Sherlock. Ahora entiendo, un poquito más, a las #cumberbitches.

Ayer leí esta nota, larga y muy interesante, de Samantha Power, la embajadora de EE.UU en la ONU.

La saqué de Long Reads, fuente fantástica de artículos largos y fascinantes. Los Fugs and pieces que hacen en Go Fug Yourself todos los viernes son excelentes para leer cosas interesantes.

Junio ya se va asomando mejor. Thank God.



miércoles, 27 de abril de 2016

The novel that is.

Aquí la consigna de hoy

It was, as a matter of fact, the second time I realized I could do whatever I wanted to. The first time that small but revolutionary notion entered my head, I was not quite ready to process it. So now, then, or whenever, I did grasp the concept.  And thus the most extraordinary and overwhelming time of my life began. My life as  I could imagine it, dream it. See it, as a matter of fact. A crisp, chilly afternoon in April, wearing ludicrous animal print pants and platform boots, not unlike what Ginger Spice wore back in 1997. That was the day.