A veces es posible salir del sopor del WordMole/Brickbreaker en el 15 o 60 de madrugada y ponerte a escribir.
A veces es más simple querer complicar cosas que están fluyendo, simplemente por el miedo a lo que viene. Pero en otras ocasiones es un acto de coraje y sinceridad y de saber escuchar la bendita intuición femenina, que rara vez se equivoca.
El miedo nunca fue buen consejero.
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